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Las órbitas son las cavidades óseas del cráneo que contienen los globos oculares, los músculos extraoculares, los nervios, la grasa y los vasos sanguíneos.
Las enfermedades de la órbita son múltiples, muchas veces relacionadas con enfermedades generales (enfermedades del tiroides, neurológicas, cánceres...) que precisan la atención de un oftalmólogo especializado en patología orbitaria para su orientación, diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
La cirugía de la órbita es una de las cirugías más especializadas de la oftalmología.


Una historia cuidadosa y un examen clínico deben siempre preceder al estudio radiológico y de laboratorio.
Las principales manifestaciones a estudiar en un padecimiento orbitario son:
• Proptosis, definida como desplazamiento anterior del globo ocular más allá del reborde orbitario cuando el paciente mira al frente (“ojos salidos”).
• Dolor.
• Diplopia o visión doble.
• Disminución de agudeza visual.
• Enoftalmos (“ojo hundido”).
• Anomalías de la pupila.
En la actualidad los estudios radiológicos que aportan más información para el diagnóstico de las enfermedades orbitarias son el TAC (tomografía axial computarizada) y la RNM (resonancia nuclear magnética).
· Patología inflamatoria de la órbita
· Orbitopatía distiroidea:
Es la causa más frecuente de proptosis uni o bilateral. Es más frecuente entre los 25 y 50 años y en mujeres.
Generalmente se asocia al hipertiroidismo -enfermedad de Graves-Basedow (aumento de los niveles sanguíneos de hormonas tiroideas), pero, también, con el hipotiroidismo (niveles disminuidos de hormonas tiroideas) y con el eutiroidismo (niveles normales de hormonas tiroideas).Se manifiesta como proptosis uni o bilateral, retracción palpebral (“mirada asustadiza”), miopatía restrictiva (los músculos pierden su elasticidad y se comportan como cuerdas no elásticas) con visión doble y, en ocasiones, neuropatía óptica compresiva (el nervio óptico es comprimido en el fondo de la órbita por los músculos inflamados y engrosados).
El diagnóstico debe hacerse clínicamente y puede ser confirmado por TAC o RNM.
Su tratamiento es médico y/o radioterápico en la fase inflamatoria, y quirúrgico para corregir las secuelas funcionales y estéticas.
· Inflamación orbitaria inespecífica:
Afecta tanto a niños como a adultos. Consiste en una inflamación de causa desconocida de los tejidos orbitarios, no relacionada a la orbitopatía distiroidea ni a ninguna otra patología sistémica. Antiguamente se denominaba este cuadro clínico como "pseudotumor orbitario".
· Procesos infecciosos
Pueden clasificarse en:
· Celulitis preseptal, cuando la afección es puramente palpebral, sin rebasar la barrera del septo orbitario, que es la membrana que separa los párpados de la órbita, produciendo hinchazón palpebral, enrojecimiento del párpado y/o del ojo, hipertermia e inflamación que pueden llegar a ser muy graves. En estos casos no hay afección del globo ocular y, por lo tanto, los movimientos oculares, la agudeza visual y los reflejos son totalmente normales. El tratamiento se realiza con antibióticos y antiinflamatorios pero con seguimiento estrecho. Los niños precisan hospitalización.
· Celulitis postseptal , que implica una infección de los tejidos blandos de la órbita ubicados en la zona posterior al septo orbitario. Los hallazgos clínicos que deben hacer sospecharla son la presencia de fiebre, proptosis, hinchazón conjuntival, restricción y dolor en los movimientos oculares del lado afectado. Puede haber alteración en los reflejos pupilares y, en casos graves, disminución de la agudeza visual. La causa más frecuente es la infección de senos paranasales, por lo que se deberá realizar una evaluación integral. El diagnóstico de celulitis orbitaria precisa un tratamiento hospitalario, con antibióticos específicos intravenosos hasta estabilizar el cuadro.
· Cavidad anoftálmica
En ocasiones, por desgracia, está indicada la extracción del globo ocular (enucleación o evisceración). Con la cirugía sustituimos el globo ocular por una prótesis interna, que se integra en el organismo, para mantener el volumen del contenido orbitario. En un segundo tiempo se adapta una segunda prótesis externa (ojo de cristal).
· Fracturas orbitarias
Las fracturas más frecuentes son las del suelo y de la pared interna de la órbita. En caso de producir visión doble o un “ojo hundido” (enoftalmos) está indicado su corrección quirúrgica.
· Tumores orbitarios
En la órbita se pueden desarrollar tumores benignos o malignos, que deben ser estudiados y tratados por el cirujano orbitario.
